A Costa da Morte, Etapa 1: De Finisterre a Muxía
¿Conoces A Costa da Morte? No tengo dudas de que aunque quizás no sepas muy bien de dónde a dónde va, o qué pueblos la componen, has escuchado hablar de ella y conoces de oídas algún punto como Finisterre, por el chiste de que es “el fin del mundo”.
Hoy te vengo a proponer que la descubras en toda su plenitud, más allá del marisco gallego, que sí, es posiblemente el mejor que hay (además, como gallego lo defenderé siempre a capa y espada) pero tanto Galicia, como A Costa da Morte, es mucho más que eso.
Como sé que conoces Finisterre, vamos a empezar por ahí como punto de partida para que sepas situarte en el mapa, y tras eso, en diferentes etapas iremos conociendo el resto.
Como el tramo de hoy tiene una longitud de unos 30km, voy a dar por hecho que la vas hacer en bicicleta ¿Qué chiste tiene hacerla en coche? Yo la hice más de 300 veces en coche y no es divertida, es sólo carretera con el mar de fondo a tu izquierda, por eso vamos a intentar disfrutarla un poquito más.
Salir de Finisterre con la mochila al hombro es una experiencia que se queda grabada. Finisterre o en gallego “Fisterra”, es un lugar conocido como el fin del mundo, no solo marca el cierre para muchos peregrinos del Camino de Santiago, sino también el punto de partida de una ruta llena de historias, paisajes salvajes y encuentros inesperados. Esta ruta tiene como destino llegar a Muxía, pero cada paso en este recorrido es mucho más que un trayecto; es una ventana abierta a la magia de la Costa da Morte.
¡Que no se me olvide! Al final te dejaré un listado con viviendas de alquiler vacacional en Coruña, más concretamente por esta zona, para que tengas dónde alojarte mientras disfrutas estas etapas.
Faro de Finisterre: El inicio perfecto
Desde el Faro de Finisterre, el Atlántico se muestra en todo su esplendor. Las olas, incansables, golpean los acantilados con una fuerza hipnotizante. Es un lugar para respirar hondo y sentir cómo el viento (aparte de empujarte para los lados, porque pega fuerte) renueva tu espíritu.
Consejo personal: Estás en un lugar apartado, sólo hay un bar en el faro, por lo que eso es como un aeropuerto casi, y tiene sus precios independientes. No lo recuerdo con seguridad, pero creo que un día por una cocacola me cobraron 4€, yo aviso. En ese sentido, si te apetece tomar algo, es mejor esperar a llegar al pueblo y tomarlo en el puerto.
En Finisterre en junio las tradiciones locales toman protagonismo con la romería de San Antón de Corveiro, un evento que refleja la esencia de la zona y que si te coincide, puedes visitar.
Faro Finisterre
km 0
Vistas desde el Faro Finisterre
La perra más bonita del mundo disfrutando del paisaje desde el Faro
Hacia Lires: Primer objetivo
El camino hacia Lires atraviesa un paisaje tranquilo (esto en gallego quiere decir, sin aceras), donde el verde de los campos se funde con la brisa marina del mar que verás todo el tiempo a tu izquierda. Al llegar a Lires, estarás a mitad de camino. Podrás parar un momento a tomar algo en el bar Casa Lires, que personalmente me parece un sitio agradable, y tras eso, tocará volver a ponerse en marcha, pues en Lires mucho más que ver no hay. Una piscifactoría (3 mares), pero tampoco es de entrada libre, ni es algo que podamos considerar turístico.
Playa de Nemiña: Belleza y oleaje
Al seguir la ruta, te recomiendo que pongas rumbo a la playa de Nemiña. Esta extensa playa es conocida por su viento y sus olas, que atraen a surfistas de todas partes, habiendo incluso una escuela de Surf.
En otoño, el paisaje adquiere una tonalidad melancólica, y es común ver a los mariscadores en plena faena buscando percebes, uno de los manjares más cotizados de la zona.
Faro de Touriñán: Donde el mar manda
El Faro de Touriñán es una parada obligatoria. Dicen que es el punto más occidental de España, y al llegar allí, el Atlántico se siente más vivo que nunca. En invierno, el oleaje y el viento crean un espectáculo natural que te deja sin palabras. Es un lugar para contemplar, dejarse llevar y entender la fuerza del mar.
El único “pero” que tiene esta parada es que tras visitarlo, tienes que dar literalmente marcha atrás, ya que sólo hay un camino, pero considero que merece la pena.
Muxía, pueblo costero por excelencia
Finalmente, el camino te lleva a Muxía pasando por Lourido, que tiene un gran mirador desde dónde ver el pueblo entero. Muxía es un pueblo marinero donde el tiempo parece detenerse, pues en todos los años que lo conozco y he visitado repetidamente, no ha cambiado un ápice. Su monumento más popular es el Santuario da Virxe da Barca, que se alza sobre un conjunto de rocas frente al mar, y dónde pasar por debajo de la roca «Bela Muxía» es la atracción más típica.
En septiembre, durante su fiesta más famosa, la Virxe da Barca, este lugar se llena de vida, con música, tradiciones y peregrinos que llegan para disfrutar del ambiente.
Puedes terminar tu día en uno de los restaurantes del puerto con un plato de pulpo á la gallega y una copa de albariño, poniendo así la guinda perfecta a esta experiencia.
Si llegas aún en un horario “laboral” cerca del Eroski un mariscador que conozco, Santi, está desarrollando un “helado de percebes” que entiendo que pueda sonar raro. Pero si vas a Muxía por favor, pruébalo. No puedes visitar Muxía y no aprovechar la ocasión, sería como visitar Roma y no entrar al Coliseo.